Chochueca, negación y necedad
La negación como elemento lingüístico se usa para no admitir la existencia de algo, o la no realización de una acción, anteponiendo al verbo el adverbio negativo "No".
En múltiples ocasiones, la realidad suele ser amarga, pero no puede ser desvirtuada. Cuando una circunstancia es adversa a nuestros propósitos o ideales, se tienen dos opciones: se enfrenta y se convierte en una oportunidad para crecer, o se ignora y se pierde la ocasión de aprender.
Hay quienes se resisten a la realidad a sabiendas de que no pueden cambiarla. De ahí, nace la negación como un mecanismo de defensa que busca justificar la no existencia de algo o la no realización de una acción.
La negación como elemento lingüístico se usa anteponiendo al verbo el adverbio negativo "No", aunque hay otras maneras de reflejar la negación.
En todos los ámbitos de la vida, mucha gente apela a este mecanismo de defensa con tal de no enfrentar ciertos conflictos, que no son ficticios, sino reales. Eso ocurre en la familia, en el aspecto profesional, político, religioso y empresarial; en fin, en el día a día de nuestras vidas.
La realidad está ahí, independientemente de nuestros deseos o metas, pero aquellos que tratan de manipularla o negarla, lo que hacen es prolongar el momento en que ésta se estrelle contra su cara.
Cabe preguntarse, entonces, ¿cuántos padres niegan a sus hijos en circunstancias en que éstos les necesitan? ¿Cuánto hijos niegan a sus padres en los momentos en que sus progenitores más les necesitan? Eso ocurre hasta en las mejores familias, que un hijo niega a su padre o viceversa.
La negación es un mecanismo usado por el hombre siempre. Es tan antiguo como el hombre mismo. En los tiempos de Jesús, el hijo de Dios, entre sus discípulos estaba Simón Pedro. Cuenta la Biblia (Mateo, 26: 1-15) que se preparó un complot contra Jesús. Y entre los complotados no solo estaban los escribas, los ancianos, sacerdotes y fariseos, también uno que otro de su confianza. Aunque se menciona a Judas como el traidor, quiero detenerme en la actitud asumida por Pedro, uno de los principales discípulos del Maestro. No era este hombre- de oficio pescador- un simple colaborador de Jesús.
Proyectado como una de las columnas vertebrales de la iglesia de Jesús, a tal grado que Pablo en sus epístolas lo define como figura de primer orden, Pedro iba a tener una gran encomienda. (Gálatas 2:8).
A pesar de todo el poder que le dio el Maestro, las consideraciones, el reconocimiento y alcanzado el prestigio, hasta casi convertirse en la sombra del hijo de Dios, Pedro- señalado como el apóstol sobre el que se edificaría la Iglesia- negó a Jesús en tres ocasiones. Si fue éste el primer discípulo en reconocer al Mesías, ¿por qué flaqueó y vituperó a Jesús?
Desde aquellos tiempos, la negación es un signo distintivo en el ser humano.
-¡No conozco al hombre!-, contestó Pedro a una criada cuando ésta le dijo: "también éste estaba con Jesús, el nazareno".
La negación es un síndrome del ser humano, especialmente del pecador (que no es el pescador), pues Pedro reivindicó su rol de discípulo fiel, aunque marcado por la flaqueza demostrada en momentos cruciales, lo que está registrado en distintos relatos de los apóstoles. Y desde entonces, el hombre es perseguido por sus debilidades.
Hay negaciones (pienso que la de Pedro no), que están asociadas, sin embargo, a esas debilidades humanas cuyas explicaciones son más complejas, que tienen que ver con los genes o la condición de traidor patológico de ciertos individuos, especialmente en la política, más en la vernácula donde abundan los chochuecas como personajes ridículos, con la ingratitud como única virtud.
Se caracterizan por adular en la cara al líder, camuflando la inquina y el odio que sienten por éste, mas actúan en la sombra contra él, de manera que las máximas del libro de Proverbios, les viene como anillo al dedo: "responde al necio como merece su necedad, para que no se estime sabio en su propia opinión" ;"nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, para que no seas tú también como él". ( Proverbios 26: 5-6). "Todo hombre prudente procede con sabiduría; más el necio manifestará necedad". (Proverbios 13:16).
Este personaje, cuya actitud raya en la irreverencia, cree desafiar haciendo declaraciones que por su contenido podrían, más que dañar a terceros, se auto destruye . El propio libro de Proverbios tiene otra máxima que se ajusta a los tipos como Chochueca, que reza de la siguiente manera: "Como el perro vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad". (26: 11).
El propio Pedro fue vacilante en otro momento de prueba. En esta ocasión, ese discípulo tuvo miedo del viento fuerte que soplaba.
Mateo cuenta en el capítulo 14 (del versículo 22 al 33) que Jesús hizo que sus seguidores montaran en la barca después de un encuentro con una multitud. El mar estaba bravío y los vientos soplaban con fuerza. El Maestro se les apareció caminando sobre el mar y creyeron que era un fantasma, pero Jesús conminó a Pedro a que bajara y fuera donde él. Este descendió de la barca, andaba sobre las aguas.
Pedro, al ver el fuerte viento tuvo miedo y comenzó a hundirse. Aunque queramos negarlo, el que es, es. ¡Palabra de Dios!
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