En Chile no muerden
La radiografía social de Chile frente al estancamiento y la delincuencia
En 1990 regresé a Chile, tras 19 años de ausencia, donde viví 5 años bajo la democracia cristiana de Eduardo Frei y los primeros meses de la Unidad Popular de Salvador Allende, una tierra de querencias entrañables. Acudía junto a Eugenio Pérez Montás, José Chez Checo y Manuel García Arévalo a la celebración del congreso de las comisiones nacionales del Quinto Centenario del Descubrimiento de América que sería inaugurado por los reyes de España Juan Carlos y Sofía. Escogido Santiago como sede del cónclave a manera de espaldarazo mundial a la reinstalación de la democracia, personificada en la presidencia del democristiano Patricio Aylwin y el triunfo de los partidos de la Concertación por la Democracia.
Fue un reencuentro mágico con los viejos rincones amables de esta urbe enclavada en un valle pródigo con majestuoso fondo cordillerano. Y una oportunidad de retomar nexos con compañeros de aulas como el recién fallecido Pancho Urrutia -mi vecino en el cuadrante comprendido por La Moneda, el Ministerio de Defensa y la Dirección de Carabineros-, libreros, predicadores, poetas, amigos de la CEPAL y funcionarios del nuevo gobierno como Jorge Heine, antiguo colega en The Wilson Center en Washington.
Un joven economista dominicano que había conocido en la Universidad de La Florida, Gainesville, me sirvió de cicerone en el Santiago renovado y con él emprendimos viaje al santuario nerudiano de Isla Negra y a la caleta de pescadores El Quisco a degustar el caldillo de congrio exaltado en una oda por el inmenso Pablo.
Fue Mario Báez, hijo del fraterno Mario Báez Asunción ícono de la radiodifusión culta, quien me encaminó al Centro de Estudios Públicos (CEP), un think tank fraguado en los 80 que publicaba la excelente revista Estudios Públicos. Como reza la presentación en su portal, se trataba de “una fundación privada sin fines de lucro de carácter académico cuya finalidad es la generación de conocimiento en temas de interés público, así como la difusión de valores, principios e instituciones que son fundamentales para una sociedad libre y democrática”.
El CEP hace “adhesión explícita a las libertades personales, a una economía social de mercado y a la democracia como forma pacífica y estable de gobierno”. En su quehacer, fomenta foros de debate, realiza investigaciones monográficas y mantiene un programa de publicaciones, aplicando encuestas continuas que cubren una amplia gama de tópicos de interés y gozan de reputada credibilidad.
Mientras en Chile, con 17 años de férrea dictadura militar pesando en la memoria colectiva, se impulsan esfuerzos sistemáticos por airear los asuntos que importan a una ciudadanía informada en una democracia funcional y que garanticen gobernanza, en nuestro paraíso turístico abierto a la hospitalidad los vientos nos alejan de esta ruta empujados por desmadrados pujos autoritarios.
Veamos cómo el CEP contribuye a la fragua de una conciencia ciudadana edificada y a la identificación de asuntos de interés público que ayudan a los entes políticos a mejorar la mira en la toma de decisiones.
La Encuesta No.96, con trabajo de campo entre abril-mayo 2026 y entrevistas presenciales a 1469 personas en hogares de 122 comunas, arrojó los siguientes resultados divulgados este 10 de junio. Los problemas que más aquejan a los chilenos tienen que ver con delincuencia, asaltos, robos en rango de 57, mientras salud y educación concitan 42 y 28. Le siguen narcotráfico 28, pensiones y empleo 18 c/u, pobreza 16, corrupción 14, inmigración y salarios 13 c/u.
La gente califica la situación económica como mala y muy mala 45 %, ni buena ni mala 43 %, buena y muy buena 11 %. Piensa, 32 %, que en los próximos 12 meses mejorará, no cambiará, 33 %, empeorará, 31 %. El 54 % opina que Chile está estancado, 26 % en decadencia y sólo 18 % progresando. Ese es el balance de opinión con el que tiene que trabajar la nueva administración de Kast que se ha propuesto introducir cambios en las políticas públicas.
Las instituciones valoradas por los ciudadanos son la Policía de Investigaciones dependiente del Ministerio de Interior que recibe 63 puntos de reconocimiento, seguida por las universidades 61, carabineros 58, fuerzas armadas 57, radioemisoras 50. Las municipalidades 34, los diarios 32, las empresas 32, el sistema de salud 30 y la Iglesia católica 30. Continúan los sindicatos 28, el gobierno 28, las iglesias evangélicas 26, los tribunales 24, el ministerio público 22, el sistema de pensiones 17, la televisión 15, y las redes sociales 14.
En el fondo de la lista yacen el congreso 13 y los partidos políticos con 6 puntos de ponderación positiva. Señal inequívoca de alerta para la gobernabilidad democrática.
Cuando una sociedad como la chilena registra tasas tan bajas de aprobación al papel que juegan el congreso (con representación exclusiva de los partidos) y los partidos mismos, “algo huele mal en Dinamarca” y no es el queso. La salida inteligente es saber por qué y averiguar los linderos que marcan el escenario real. Las encuestan ayudan a la tarea, porque ellas no muerden. ¿Conspiran los partidos en Chile todos a una, como en Fuenteovejuna, para bloquear su publicación bajo argumentos supinos junto al Servicio Electoral (SERVEL)? Impensable.
En su encuesta el CEP explora hasta dónde llega el desencanto ciudadano. Lanza al ruedo del entrevistado oraciones provocadoras para medir la reacción. “La democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno”: ¡Bingo!, el 54 % se identifica con la afirmación. “En algunas circunstancias es preferible un régimen autoritario”: sólo el 15 % se adhiere, resaca del foete de Pinochet durante 17 años. “A veces a uno le da igual un régimen democrático o uno autoritario”: un 28 % suscribe el punto de vista ambiguo.
La cirugía demoscópica amplía el radio de intervención y se enfoca en determinar el tipo de liderazgo que la gente quiere. Aquél que privilegie acuerdos, aunque ceda en su posición, recibe el favor del 66 %. Mientras 28 % se inclina por líderes que defiendan posiciones, aunque sacrifiquen acuerdos. En ese tramo se aterriza en el presidente Kast para saber cómo los ciudadanos perciben su disposición a escuchar y concertar con la oposición: 51 % entiende que no y 44 % que sí.
Se mide la confianza en Kast respecto a sus promesas de campaña. Los valores se distribuyen: poca 39 %, nada 28 %, bastante 21 % y mucha 10 %. Un dato consistente con el índice de aprobación del presidente Kast que ha venido en picada libre tras el triunfo con 58 % en las urnas. Esta primera medición del CEP bajo su mandato evidenció que sólo un 34 % de los encuestados aprueba su desempeño y un 52 % lo desaprueba, mientras 9 % ni fu ni fa y 5 % no sabe/no responde. Consistente con las encuestas CADEM, Criteria y Panel Ciudadano.
En Chile 41 % de los encuestados se autodefine de centro, 22 % de derecha y 21 % de izquierda. 52 % no se identifica con los partidos y 44 % lo hace. Siendo el Partido Socialista y el Partido de la Gente los que encabezan con 7 % c/u, el Republicano de Kast y la Democracia Cristiana con 6 % c/u, el Comunista y Renovación Nacional con 4 % c/u, el Frente Amplio de Boric y el Nacional Libertario con 3 % c/u, la UDI 2 %, y el Liberal y Por la Democracia de Lagos con 1 % c/u. Evidencia de gran dispersión en las filiaciones partidarias.
La evaluación de las figuras políticas indica que el alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic del Frente Amplio, encabeza con 48 %, Kast le sigue con 35 %, Franco Parisi del PDG 35 %, pareado con Claudio Orrego gobernador de la Región Metropolitana de Santiago con apoyo centroizquierda. Boric, Desbordes, alcalde de Santiago por RN y Jara del PC ex candidata de Unidos x Chile, comparten 32 %. La derecha se reparte los 3 últimos puestos de 10: el diputado de UDI Jorge Alessandri 28 %, Johannes Kaiser de Libertarios 27 % y la presidenta del senado Paulina Núñez de RN 25 %.
Sobre la economía, 48 % se decanta en desacuerdo con un menor rol del Estado y 54 % considera grave la deuda pública. Al explorar medidas prioritarias para mejorar las finanzas, la reducción del gasto del gobierno aflora con 83 puntos, el aumento de impuestos con 32, bajar gastos sociales 28 y de inversión en infraestructura 27. El 73 % se halla muy preocupado por sus deudas personales. Al 50 % los ingresos familiares le alcanzan lo justo, a 29 % no le alcanzan y a 8 % llega con muchas dificultades. Sólo 13 % puede ahorrar.
CEP estudia el nivel de conflictividad que el ciudadano percibe entre personas de derecha y de izquierda: 86 % fuerte y muy fuerte. Entre chilenos e inmigrantes: 79 %. Pobres y ricos: 71 %. Empresarios y trabajadores: 62 %. Hombres y mujeres: 47 %. Jóvenes y mayores; 38 %.
Un tema relevante -que, junto a seguridad, servicios sociales y relanzamiento económico, centró el debate de la campaña entre Jeannette Jara, del Partido Comunista y la coalición de izquierda y José Antonio Kast, del Partido Republicano y los partidos de derecha- fue la inmigración. El 50 % favorece prohibirla, un 14 % permitirla libremente y 30 % la sujeta a ciertas condiciones. El 67 % entiende que los inmigrantes elevan los índices de criminalidad, el 40 % que quitan los trabajos a los chilenos. Su aporte a la economía se divide en 36 % si y 36 % no, mientras los tibios registran 31 %. El 58 % se inclina por inmigración selectiva de gente más educada.
En 2023 el Servicio Nacional de Migraciones estimó 1 millón 918 mil extranjeros residentes en Chile de casi 20 millones de habitantes. De los cuales 728 mil (38 %) eran venezolanos, 260 mil peruanos (13.6 %), 209 mil colombianos (10.9 %), 188 mil haitianos (9.8 %), 180 mil bolivianos (9.4 %), 83 mil argentinos (4.3 %), 50 mil ecuatorianos (2.6 %), 22 mil dominicanos (1.2 %), 21 mil cubanos (1.1 %), 21 mil brasileños (1.1 %), 19 mil españoles (1.1 %) y 15 mil chinos (0.8 %).
En la actualidad se considera que unos 330 mil inmigrantes se hallan en calidad de irregulares, siendo 75 % venezolanos, bolivianos 7.5 %, colombianos 5 % y el resto haitianos, peruanos y dominicanos. En la frontera norte se registran los mayores ingresos clandestinos por pasos inhabilitados. Kast ha anunciado medidas de endurecimiento en cuanto a deportaciones. Por esa razón nos visitó antes de asumir para conocer in situ nuestro programa de control fronterizo y deportaciones de haitianos ilegales.
Como se muestra, en Chile nadie teme a las encuestas, porque realmente no muerden. El influyente diario El Mercurio y otros medios las divulgan como maná nutricio de la democracia.