El Gobierno Provisional de Vicini Burgos (y 2)
Cómo un gobierno provisional devolvió la fe institucional a la República Dominicana
Es fama que, durante la ocupación militar norteamericana, Juan Bautista Vicini Burgos supo armonizar sus relaciones tanto con los nacionalistas que propugnaban “la desocupación pura y simple”, como con quienes consideraban imprescindible buscar una salida negociada del conflicto armado con los Estados Unidos.
Esa cualidad, en adición a su caballerosidad y buen trato con diferentes actores en el escenario político nacional -incluidos los gobernantes extranjeros-, fue determinante para que los comisionados dominicanos suscribientes del Plan Hughes-Peynado lo escogieran para ejercer la primera magistratura del Estado.
Una vez en la presidencia, Vicini Burgos fue un ente de equilibrio y entendimiento entre las agrupaciones políticas aspirantes a dirigir el país luego de restaurada la independencia.
Su gestión gubernativa empezó el 21 de octubre de 1922 y de inmediato concentró sus energías en restituir las instituciones políticas y jurídicas suprimidas a causa de la ocupación militar, con el fin de devolverles a los dominicanos la fe en su capacidad, como colectivo, para autogobernarse y preservar su soberanía política.
El mandatario cumplió cabalmente con la principal misión para la que fue electo: organizar un certamen comicial libre y competitivo que permitiera escoger un gobernante legítimo, constitucional y democrático.
Impulsó la Ley Electoral, al tiempo que dispuso la creación de los organismos competentes en materia de sufragio. Gestionó, asimismo, la aprobación de la ley electoral, así como la creación de la Junta Central Electoral, fundada en abril de 1923, así como otros organismos dependientes: las juntas provinciales, comunales y rurales.
Su gobierno tuvo control casi total del país, a excepción del componente militar del Estado, que continuó bajo control de la infantería norteamericana hasta 1924. En adición al gobernador militar, contó con un equipo asesor integrado por Sumner Welles, representante del Departamento de Estado, y el general Harry Lee, gobernador militar.
Acaso los mayores problemas que enfrentó el nuevo gobierno, junto al manejo cotidiano de los asuntos públicos -entre ellos la cuestión financiera-, fueron los derivados de las confrontaciones entre los partidos políticos tradicionales ahora inmersos en una batalla sin cuartel para conquistar el favor de la mayoría del electorado en los próximos comicios.
El partido “del gallo bolo” o “gallo sin cola” cambió de nombre, sobre todo después de 1919 cuando falleció Juan Isidro Jimenes, su máximo líder, y pasó a llamarse Partido Liberal que, junto a diversos grupos políticos, formó la Coalición Patriótica de Ciudadanos.
Por su parte, el partido del “gallo con cola” o “coludos”, cuyo líder era Horacio Vásquez, también cambió de nombre y se denominó Partido Nacional. Al cabo de poco tiempo se unió al Partido Progresista integrando así la Alianza Nacional Progresista.
Las elecciones presidenciales del 30 de junio de 1924 fueron indirectas y estuvieron organizadas y dirigidas por un gobierno auténticamente dominicano, que garantizó un clima de libertades públicas como nunca antes había experimentado el país.
La fórmula Horacio Vásquez y Federico Velázquez, por la Alianza Nacional Progresista, resultó victoriosa para el cuatrienio 1924-1928, frente a la boleta integrada por Francisco J. Peynado y Elías Brache, por la Coalición Patriótica de Ciudadanos.
El 12 de julio de 1924 tuvo lugar la juramentación de las nuevas autoridades. Al día siguiente, Juan Bautista Vicini Burgos anunció su retiro de la actividad política y su reintegro a los negocios de la familia. Falleció en Santo Domingo, el 25 de mayo de 1935, a la edad de 64 años.