Ito, nuevo Canciller

Un perfil estratégico ante la coyuntura geopolítica actual

Con la designación de Víctor Bisonó Haza como ministro de Relaciones Exteriores, el presidente Abinader produjo un movimiento sabio y estratégicamente acertado. Ito, como le conocen todos, es un político que hace tiempo se dedicó a cultivar y estrechar relaciones con algunos de los principales líderes conservadores de la región y del mundo, promoviendo centros de pensamiento y espacios de discusión de políticas inclinadas hacia la derecha ideológica. Por tanto, nadie mejor para servir de interlocutor sobre los intereses de la República Dominicano en la actual coyuntura global de giro cuasi generalizado hacia gobiernos de derechas. 

Bisonó mantiene excelentes vínculos con muchos altos cargos del gobierno estadounidense, y es amigo personal del actual secretario de Estado Marco Rubio. Relaciones que solidificó en su paso por el Ministerio de Industria y Comercio, donde le correspondió manejar asuntos de interés bilateral con las autoridades estadounidenses, lidiando durante la administración Biden con temas como las medidas para aprovechar las políticas del nearshoring, de fabricación de semiconductores en la región y las sanciones a la industria azucarera; y tras el regreso de Trump, con la aplicación de aranceles a las exportaciones de productos dominicanos hacia los Estados Unidos.  

Pero además Ito tiene relaciones primarias con funcionarios al más alto nivel en la mayoría de los regímenes conservadores salidos de las urnas en Latinoamérica durante el último lustro. Kast en Chile, Milei en Argentina, Noboa y De La Espriella en Ecuador y Colombia, y prácticamente todos los centroamericanos, el nuevo canciller dominicano cuenta con amigos en todos esos gobiernos. 

Para el país también es importante la cabal comprensión que tiene Bisonó de lo que representa la sempiterna crisis haitiana para la estabilidad social, política y económica del país, y que puede identificar con facilidad donde se encuentran los enemigos internos y externos de los intereses nacionales.

Sustituye a Roberto Álvarez, quien fue un excelente ministro, y renunció para retirarse a un merecido descanso. Se va con el orgullo del deber cumplido, y con la merecida distinción de Embajador Emérito.

Al momento de su designación surgieron aprehensiones debido a sus posiciones con relación a la sentencia TC 168-13, la nacionalidad y la supuesta apátridia, pero cuando llegó la hora de la verdad su voz tronó alto y fuerte en defensa de los intereses dominicanos en todos los foros donde se colocaba sobre la mesa el problema de la crisis en el país vecino, y nunca flaqueó al exigir a la comunidad internacional que cumpliera sus compromisos con Haití, recordando enfáticamente que no hay ni habrá solución dominicana a la crisis haitiana

Su larga trayectoria diplomática y su profundo conocimiento de los entresijos que caracterizan los organismos multilaterales, fueron determinantes para las exitosas gestiones que lograron dos resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas disponiendo misiones para pacificar Haití. Sus posteriores fracasos no fue responsabilidad de nuestra política exterior

Queda desearle suerte y éxitos a nuestro nuevo Canciller, y que su gestión resulte beneficiosa para el país.