Cortesía vial
El problema más grave del tránsito en nuestras ciudades es la falta de cortesía vial, a tal punto que el que cede el paso se arriesga a que lo choquen por detrás, y los demás conductores lo quieran matar a insultos.
Pero la falta de cortesía vial se observa en otro tipo de conducta: el irrespeto a los derechos del otro. Por ejemplo, por qué tiene el conductor que va a su derecha, cederle el paso a uno que se metió en el carril equivocado, y no puede esperar, y quiere cruzar “a la brava” hacia el otro lado.
Si existiera el concepto de la cortesía, los que siempre llevan prisa tratarían de no equivocarse, en señal de respeto a los demás conductores que observan la conducta apropiada. Y no se trata de testosterona: algunas mujeres son peores que los hombres en este campo.
Caso aparte son los conductores de vehículos públicos, y mientras más grandes, peores. Esos “padres de familia” se sienten con el derecho de violar todos los artículos de la ley, porque ninguna autoridad se atreve a reclamarles. Hacen falta ley y educación.
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