De buena tinta - Cambios en el entretenimiento

Ya el baile y la bebida han dejado de ser rentables para los centros de diversión

En estos últimos días la industria del entretenimiento en Estados Unidos sufrió dos bajas apreciables. Fue demolido el legendario hotel y casino Stardust de Las Vegas y cerrada la no menos famosa discoteca Roxy.

Donde estaba Stardust ahora construirán un resort y en el terreno de Roxy levantarán un edificio de oficinas. Es decir, que ambas desapariciones fueron por cambio de negocio, que es algo normal en un capitalismo tan diverso como el norteamericano.

En el país está ocurriendo lo mismo con los locales de entretenimiento, que no están siendo derribados ni cerrados, pero sí transformados. Ahora son más pequeños, o si se quiere, más íntimos, y por tanto, más manejables con menos personal y gastos reducidos.

Ese sería el caso de un bar de la avenida Rómulo Betancourt, que fue cerrado provisionalmente para convertirlo en un liquor store, o de un conocido centro de baile de La Feria, que era considerado "la discoteca de los pobres", una parte del cual será destinada a banca de apuestas.

Con las Grandes Ligas en camino, parece que el juego se hará más rentable que el baile. Antes era fácil cantar "báilala hasta las dos, que a las dos me la llevó yo", pero ahora hay que salir corriendo como La Cenicienta a las doce de la noche.