De buena tinta - Unos "vaqueros" ciegos cuidando

La operación "vaquero" en la frontera demostró ser ciega, sorda y muda

Los veinticuatro haitianos muertos en una furgoneta cuando intentaban entrar ilegalmente al país ponen a República Dominicana en las cuatro esquinas del mundo. No sólo eran veinticuatro seres humanos, sino que además eran haitianos, y esa condición, en estos momentos, agrava cualquier hecho.

Los consabidos núcleos de la sociedad se han rasgado las vestiduras para que se vean sus buenas conciencias o se sepa que son políticamente correctos, pues para las poses hipócritas todo tiempo y lugar son adecuados, y sobre todo convenientes.

Sin embargo, es verdad que esa tragedia cuestiona desde valores hasta políticas, pero sobre todo operativos como los últimos, que llevan los pomposos nombres de Vaquero I y Vaquero II. Cuando en béisbol el cuadro interior se adelanta, no hay manera de que un corredor anote desde tercera con un batazo de frente, a menos que se cometa un error memorable.

Esa era la situación que se daba en la frontera. El vehículo con su carga humana pasó delante de los ojos de los vigilantes, que no vieron o no quisieron ver, que para el caso es lo mismo. Los vaqueros, que habían llenado su cometido en los periódicos, no pudieron hacer el trabajo. ¿Intentarán ahora con Indio III e Indio IV?