El estrés de las buenas noticias
Cualquiera tiene un mal día, eso no es grave
Los directores de comunicación de las dependencias oficiales andan medio estresados estos días. Tienen la encomienda de dar “buenas noticias” y como sabe cualquier periodista con un mes de experiencia... hay días de buenas noticias, días de malas noticias y días en los que no hay noticias.
Asumir un gobierno en plena pandemia, con crisis sanitaria y económica y además de tamaño mundial, obligó al gobierno de Luis Abinader a hacer un ejercicio de comunicación extraordinario. Y hubo buenas noticias que dar: el plan de vacunación y el manejo de la pandemia, los planes sociales, la recuperación del empleo, el éxito de las zonas francas y el turismo... Muchos éxitos en dos años difíciles.
Ahora tocan tiempos más sobrios. Y dar buenas noticias, todos los días, todos los funcionarios a la vez, puede resultar extenuante.
Algunos exageran y dan como noticia un proyecto que ni ha comenzado, una alianza que ya era vieja o un logro presentado con otro titular para que parezca nuevo...
Por profesionales que no quede. Tienen equipos con grandes compañeros y en los medios se reciben con respeto y comprensión todas las notas de prensa que quieran enviar.
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