El nuevo juego político en el Caribe
Washington no se limita a emitir comunicados, mueve piezas
El respaldo de Estados Unidos al primer ministro de Haití, en plena tensión con el Consejo Presidencial de Transición (CPT) y a las puertas del vencimiento de su mandato, no admite interpretaciones ingenuas. Dicho y hecho. Washington no se limita a emitir comunicados, mueve piezas. Cuando las piezas son cañoneras apostadas frente a Puerto Príncipe, el mensaje muta en advertencia.
Haití, una vez más, se convierte en tablero geopolítico, donde el lenguaje es simple: el que tiene poder impone el ritmo, decide el árbitro y marca el final del partido. El envío de cañoneras recuerda aquel dicho popular, tan caribeño como brutal: “o te portas bien, o portaviones”. Hoy, con matices modernos, la consigna sigue vigente.
Estamos ante una doctrina Monroe recalentada en clave Trump. Menos discursos sobre democracia y más control directo sobre el vecindario inmediato. La prioridad es el orden, aunque el orden sea frágil y esté sostenido por fórceps.
Hacerse ilusiones es perder el tiempo. Hay nuevas reglas del juego, y lo peor es que no las escribimos nosotros. Tampoco las negociamos. Solo nos toca leerlas con atención, porque Haití arde al lado… y cuando Haití se incendia, nadie en la isla queda a salvo del humo.
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