Alcaldías no, oficinas de servicio si
El dilema de la autonomía municipal en la República Dominicana
Si los ayuntamientos pueden organizar el tránsito, pero no multar cuando alguien viole las reglas; deben gestionar el espacio público, pero deben caminar con pies de plomo para cobrar arbitrios; se supone que tienen autonomía, pero cada iniciativa novedosa corre el riesgo de terminar chocando con una competencia reservada por ley a otra institución del Gobierno central, quizás ha llegado el momento de simplificar las cosas y reducir la nómina (eso nunca pasará).
Convirtamos las alcaldías en oficinas técnico-administrativas.
Que recojan la basura, poden los árboles, reparen contenes, mantengan parques, cambien bombillos y lleven cuidadosamente un inventario de los hoyos.
Para todo lo demás, que llamen al Gobierno central.
El TC determinó que el ayuntamiento en Moca podía ordenar el tránsito y señalizar las calles, pero no inmovilizar, remolcar y retener vehículos. En Santiago Oeste se demostró que las juntas distritales son solo lugares para crear puestos públicos porque no pueden crear arbitrios sobre las áreas que les pertenecen. Quitémosles la política, la capacidad regulatoria y las decisiones relevantes. Que sean eficientes administradores de servicios municipales y que desde el Palacio Nacional y el Centro de los Héroes se decida el resto.