Abinader no se está tranquilo

El reto de entregar el poder sin perder la influencia en el PRM

Cualquiera pensaría que Luis Abinader está en campaña. Pero entonces se recuerda que la Constitución le cerró la puerta a otra reelección y que, terminados estos dos años, tendrá que entregar la banda presidencial. Lo que no parece dispuesto a entregar antes de tiempo es la calle.

Pocos días de la semana laboral encuentra uno al Presidente encerrado toda la jornada en el Palacio Nacional. Lo suyo es un va y viene por los rincones del país, inaugurando obras, supervisando proyectos, reuniéndose con sectores y hablando con tutirimundachi.

Este fin de semana tocó al Sur. Carreteras, puentes, escuelas y formación técnica en Independencia y Barahona sirvieron para otra de esas jornadas en que la agenda presidencial se confunde fácilmente con la de un candidato que anda buscando votos. Solo que Abinader ya no los necesita para sí. ¿Entonces?

Un presidente sin posibilidad de repostularse corre siempre el riesgo de convertirse prematuramente en un gobernante de salida. Abinader parece decidido a evitarlo mediante presencia, actividad y exposición pública. También sabe que conservar capital político será determinante en la inevitable batalla por su sucesión dentro del PRM.

Una cosa es no aparecer en la boleta y otra muy distinta dejar de pesar sobre ella. Esa popularidad por encima del 50 % no llegó sola. Y, por lo visto, tampoco piensa dejarla caer sola.

Periódico líder de República Dominicana centrado en las noticias generales y el periodismo innovador.