Abinader ganó sin subir al ring

La candidatura se da de manera expedita

Los chistes de Tres Patines tienen décadas grabados y todavía arrancan carcajadas, como si fueran de este momento.

El levantamiento de la prohibición de un presidente de la República perteneciente al PRM, casi igual grabado, pero no provocó ni sonrisas.

Se veía venir, estaba incluido en el guion. En el caso de Abinader, ganar un round sin subir al cuadrilátero, sin enfrentar oponente ni intercambiar golpes. La verdad que así no dio gusto, pues los capítulos de Moderno, como los del antiguo PRD, tienen que producirse con garata.

No es que no haya aspirante a la máxima candidatura del partido oficial, pues entre necedad y locura todo es posible.

Esa falta de disputa afecta la naturaleza dialéctica de un partido y sus derivados, que se forjan a puro juego, con duro metal y transparencia de agua.

Además, la decisión, por vía de circunstancia se asume con carácter de proclamación. ¿Qué sentido tiene celebrar escrutinio, echar una moneda al aire?

La falta no fue de ahora, al eliminar el impedimento, sino cuando se impuso. Se quiso ser más papista que el Papa, y salió humo negro.

Ahora hubo razón y nadie pudo desmentirla.

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