Aplaca, Señor, la ira...
Los compañeritos piden empleo
Josefa Castillo fue a Nueva York a dar una charla sobre el primer año de gobierno de Luis Abinader, actividad que se viene realizando en cada enclave de seguidores del PRM.
Dentro y fuera del país.
Solo que los dirigentes de la seccional conocen a los compañeros y sabían que por los disgustos no iban a acudir en masa. Entonces agregaron un engaño a la invitación: que la Superintendente de Seguros hablaría de empleos. ¿Muerto, quiere misa?
La señora hizo un recuento favorable de la gestión, y cuando terminó el maestro de ceremonias dijo que no se permitirían preguntas.
-“ Oh, ¿y es una dictadura? ”, reaccionó molesto uno de los asistentes
-“ No, no es una dictadura ” – replicó prontamente la charlista
- “ ¡Retire eso, compañero! ”
¡Aplaca, Señor, la ira!, y se recogieron los enconos y la sangre no llegó al Hudson. Pero Josefa, tan de las bases, pasó su apuro.
Situaciones parecidas se dan a cada momento, y no es tanto desesperación del compañerito, que se siente marginado, como del dirigente medio que no encuentra modo de responder a sus leales.
¡Ocúpate de lo mío, del mismo modo que me ocupé de lo tuyo !