¡Aprueben una ley de verdad!

El proyecto de la JCE es la mejor ley de partidos a mano

Nadie puede negar el derecho de un diputado a someter un proyecto de ley, pues de alguna manera debe justificar su condición de honorable.

Pero sí vale preguntar qué sentido tiene introducir una nueva pieza sobre los partidos, si existen muchas otras iniciativas. La de fulano, la de zutano, la de mengano y la de perencejo.

Unos duermen en gavetas el sueño de los justos y otros andan espantados como fantasmas en noche sin luna. Si el último tiene virtudes, nadie se ocupó de reseñarlas.

Aunque el tratamiento fue el mismo de siempre: mandarlo a comisión. Y de seguro que se le habrá aconsejado que se siente, que se ponga cómodo, de manera que ni se canse ni se desespere.

No obstante, conviene decir lo siguiente: los diputados debieran volver al proyecto de la Junta, partir de cero, e iniciar un consenso nuevo.

Como si nunca se hubiera hablado del tema.

Esto, digo, si es verdad que después de las elecciones la ley de partidos será asumida con seriedad, discutida con honestidad y aprobada sin importar las consecuencias.

Lo que no se puede ni se debe es seguir con el amagar y no dar, que deja tan mal parado al sector político dominicano.