¿Cómo devolver a la gente a la casa?
Los invitamos a salir ¿y ahora para entrarlos?
A la gente se le dijo que saliera a votar, y la gente lo hizo, o porque la motivación fue muy fuerte o porque el fervor cívico fue suficiente.
Ahora no se sabe cuál fue el ánimo real. Si salió a sufragar o a aprovechar la ocasión para liberarse del confinamiento. Lo cierto es que se quedó en la calle y no hay manera de que vuelva a la casa.
La exhortación fue simple. Si puedes ir al supermercado y al banco, también al centro de votación. Lógico, normal, natural.
Y así pudo haber sido, pero no lo fue. La salida paga consecuencias, pues provocó un aumento de los contagios. Aunque nadie determina si la votación o el jolgorio posterior.
La situación preocupa porque las fases pendientes no se pueden aplicar y desborda a las actuales autoridades, pero igual ocurrirá con las entrantes.
¿Qué hacer? Fácil no será porque nada más difícil que la gente, pero el mago que entró el conejo en el sombrero debe ahora sacarlo.
Si los líderes cívicos tuvieron la magia de convencer de lo primero, también de lo segundo, porque las causas son igualmente importantes. Una la democracia, otra la vida.
Vale la pena intentar, y lo que va, debe venir.
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