Comunicación que provoca frustración

La reforma parece asunto de Servio Tulio

Las tantas idas y venidas del coordinador del Grupo de Trabajo al Palacio no solo levantan expectativas, sino que crean condiciones únicas.

Lo bueno es que cada vez que visita la Casa de Gobierno suelta prenda, y desde ya puede hablarse de expertos en preliminares.

Pocos los pelos, pero suficientes para saber que el caballo será bayo.

Las experiencias del pasado llevan a desconfiar, y se teme que las tantas vueltas solo sirvan para marear la perdiz.

Si ya está lista ¿por qué no tirarla a la cazuela?

Además, no tiene sentido ni provecho que el comensal huela, si el guiso está a su disposición.

Ese tipo de comunicación no provoca más que frustración. Creerse o esperarse soluciones ideales, y después, sucumbir ante lo fallido.

No es que haya desánimo, pero de seguir las cosas como están, se va viendo la reforma policial como asunto de Servio Tulio y no de la administración de Abinader.

Hace falta más que palabras, y los hechos, cuando se dejan a deber por tanto tiempo, se constituyen en una acreencia difícil de cumplir.

Con ruedas de prensa está asfaltado el camino del fracaso, de la perdición, del infierno.

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