De paños y manteles en el CONEP

Se montó un teatro que da hasta para un Oscar...

Con la mesa servida desde el día anterior, y en presencia de Luis Abinader, se pensó que el desayuno del presidente Danilo Medina con el CONEP sería indigesto.

Que encontraría un ambiente de hostilidad, y que se sabría por fin si filo con filo se cortan. Sin embargo, funcionó un ánimo de circunstancia.

El mandatario no fue dispuesto a pelear, y la gente del CONEP olvidó el desafuero del día anterior. Cosa de griegos, al parecer, pues sin dar muchas vueltas quedaron en el punto medio.

El Jefe del Estado se sorprendió de tantas coincidencias con el empresariado, y el candidato oficial se alegró de esa feliz ocurrencia. Los dos sectores, el público y el privado, jugaron sus bazas de manera admirable.

La actuación fue memorable, no hay dudas, y ningún egresado de Actor’s Studio lo hubiera hecho mejor. Y como película tendría buena taquilla, y sobre todo, ganaría un Oscar.

Con ese entendimiento, el gobierno neutraliza un sector y la campaña elimina un ruido. Nada de hablar de endeudamiento o de gasto excesivo, que la oposición tiene boca, y mucha.