Después que no grite el Gobierno...
Quien dio el permiso no pensó la reacción
Los dominicanos que se fastidian con los actos desaprensivos de los haitianos que residen ilegalmente en el país, culpan al gobierno de indiferencia, de permitir lo último: la ocupación pacífica del territorio. Solo que el gobierno no se entera, considera que ese problema fue resuelto con la regularización y que le conviene mantenerse distante de la histeria. La de un lado y la del otro.
Ahora bien.
Que no se involucre en el debate de la calle, se entiende, pero no que sea ajeno a situaciones que se originan en parques y que podrían afectar el orden interior.
La gobernabilidad puede tener muchas piernas, e ir de la ceca a la Meca, pero una sola cabeza. En su caso no cabe lo de cada cabeza es un mundo, pues una sola cabeza y un solo mundo.
¿Los haitianos que ocuparon la Puerta del Conde, lo hicieron atentos a ellos o se les concedió el llamado permiso? La presencia de agentes lleva a pensar que sí.
Palante, que acelere y no frene, pero que después no se queje. Cualquier día –en ese lugar y la misma gente– proclama que la isla es una e indivisible y se arma la de Ruanda.
Nada gusta más al fuego que acercarse a la gasolina.
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