El caso de los motoristas y la ley

Es tan grave, que da ganas de llorar de impotencia

No serán tantos como los ciclistas en China, pero los motoristas en Dominicana desbordan el tránsito, y son el segundo fastidio de los conductores.

No respetan luz roja, el semáforo no existe para ellos, y aparecen de improviso por cualquier lado del vehículo y con un manejo temerario.

No serán dueños del país, pero sí de las calles.

Ahora sucede que superan el millón y medio, y que no tienen ni les importa tener licencia, de manera que son verdaderos chivos sin ley.

Incluso peores.

No son chivos de la loma, a los que se les cantaba en un celebrado anuncio de ron, ni pacen tranquilos en algún predio, alimentándose de orégano y constituyéndose en delicia culinaria.

Están en el medio, en el mismo medio, y parece que nadie se atreve a entrarle. Tránsito terrestre da cuenta de la situación, pero le tira el problema a la Policía, que no puede ni con su alma, y a AMET, que prudentemente se recoge.

Ahora ¿se atreverán las autoridades, las que fueren, a marcharles a los motoristas en tiempo de campaña? José José tiene la respuesta, y empezó a darla en vellonera, ahora en MP3: Lo dudo.