El Chapulín y las primarias

Los pero y los ahora no salvan de un desatino

Leonel lo sospechó desde un principio, el Chapulín haciendo escuela, de que las primarias abiertas serían la horca de Saddam. Una forma de sacarlo del mundo en que había vivido y reinado. Leonel entendió lo crucial de la modalidad y la resistió, aunque con pocos medios. La insistencia y la posición irreductible de la contraparte se ocuparon del resto.

La táctica se apresuró a disimular la derrota y cambió los factores. Los leonelistas dijeron entonces que con consulta abierta les iría mejor. No se dieron cuenta de que la trampa funcionaría de manera admirable. Que el designio había hecho la tarea y no habría forma de alterarlo.

Lo que era previsible, la estrategia, llevó a cabo su cometido.

La culpa del muchacho feo se le quiere cobrar al partero, pero no fue el partero que propuso la iniciativa ni la concretó en una ley. Si el plan se sospechó desde un principio, y como todo lo del Chapulín, antes que drama, risa, ¿por qué se hizo tan difícil aceptar un hecho que se tenía por cumplido? Seguro que tarde o temprano se aplicará el viceversa.

Los ahora no pueden salvar un desatino.

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