El espacio de la Navidad es indudable
El Gobierno debiera darle aire a la gente
Cima Sabor Navideño pudo haberse adelantado este año y bailarse y beberse antes de tiempo. Un gozo sin fin.
Lo del teteo vale como ejemplo, que hizo del barrio una tarima permanente, o el frecuente musiqueo para honrar el fallecimiento de destacadas figuras del arte.
No hubo recaída, pero sí necesidad de recargar las pilas, un comenzar a medias, como si la alegría pudiera darse por partes.
Entre lo mucho por recoger estarían las promesas, pues el 2021 fue generoso en ofrecer y comedido a la hora de dar.
Conviene por tanto recordar que lo que se da no se quita, pero también que las deudas tienen cumplimiento.
Si se hiciera un rastreo, se encontrarían nuevos compromisos a asumir y llevarse prontamente a efecto. En el plano social, en el ámbito político. Ejecutoria de Gobierno, obra de partidos.
Sean muchas o pocas las contingencias, los imprevisibles, el espacio de la Navidad es indudable, y se realizará por imperativo de tradición y fuerza de circunstancia.
El Gobierno solo tiene que quitarse de las espaldas de la gente y dejarla vivir, que ella sabe vivir, y sobre todo, vivir bien.
Como lo ha hecho siempre. ¡Prueben y verán!
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