El karma de la Junta: nadie pierde...
Cuente quien cuente, alguien perderá...
Los políticos o los candidatos quieren algo que la democracia no les puede dar, y menos la Junta: ganar todos y no perder ninguno.
La regla que se aplica es la más fácil del mundo si se la respetara: muchos llamados, pero solo uno escogido.
Con ese temperamento no habrá manera de salir a camino. Con el voto rápido y automatizado o lento y manual se alegará lo que sea para no aceptar el resultado.
La junta convoca y los partidos se expresarán a favor de una u otra modalidad, y difícil la unanimidad, pero segura mayoría, aunque no se resolverá nada, puesto que pasado el proceso será lo de siempre: uno saldrá victorioso y los demás derrotados.
Si el voto fuera automatizado se repetirán las impropiedades de estos días, y si manual, las fallas de las boletas que fueron causa en otras épocas.
Si se dice fatalismo, más que cierto. No habrá modo de que los candidatos se sometan y asuman el veredicto. La voluntad del pueblo.
La Junta no puede rehuir su karma, su obligación –casi imposible– de ser partera en una aldea donde los padres no admiten al hijo feo.
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