El nepotismo no pasa de moda
Cuando llega un grupo nuevo a las altas cortes
En el Estado sin excepción el empleo se maneja de una forma que no se compadece con la institucionalidad.
En el gobierno central se entiende, pues la política está de por medio y el clientelismo demanda y le corresponde su cuota.
No se explica que en otros órganos que se suponen independientes, o en las que políticos y partidos no tienen control directo, se actúe igual.
Sin embargo, sí.
Cada vez que un nuevo grupo llega a la dirección de una alta corte, se denuncian cancelaciones masivas, sustituciones arbitrarias y especies de vendetta.
Como si los nuevos debieran cobrar cuentas a los viejos que no hay dudas hicieron ahora lo que antes ellos con el personal que encontraron.
La idea que se ofrece podría ser equivocada, de que esos servidores son gente del montón y se pueden prescindir sin que afecte el funcionamiento.
Aunque hay un punto que no se observa o no se censura: los sustitutos. Nunca son mejores, y como si fuera norma, se incluye a uno que otro familiar.
El tema es antiguo, pero eso no impide que un día se corte por lo sano. El nepotismo no es bueno ni tolerable en ninguna instancia de poder.
Sea ejecutiva, legislativa o judicial.