El PLD acomodado en la tangente

En boca cerrada no entran las moscas...

En boca cerrada no entran moscas. La advertencia se hizo al inicio de la Humanidad y cuando las moscas eran más que un fastidio. La obligada convivencia del hombre con los insectos.

El consejo se mantiene, a pesar de los años, y ninguna persona con sentido práctico y aspiraciones en la vida pública deja de leer al prudente Gracián. El Discreto, por ejemplo.

Si el PLD logra controlar a los lengua suelta o aplica con rigurosidad el reglamento sobre ética y disciplina, tal vez no recupere terreno, pero tampoco lo perdería.

Seguiría siendo un partido con fuego uterino que evita pasarse de sexy en la calle. Falda corta, pero sin agacharse demasiado.

La experiencia del Comité Político del pasado lunes iría en esa dirección si las amonestaciones de la noche cumplen su efecto.

No fue difícil la velada sin tocar la elección de los bufetes directivos de las cámaras o referirse a la piedrecita en el zapato de Odebrecht.

La opinión pública del país, que es la menos pública de las opiniones, consideró que esos dos puntos debieron figurar en la agenda del encuentro.

El alto mando del PLD se fue por la tangente y en la tangente quiere quedarse.