El retraso en el pago es la norma

Siempre ha sido así, el Gobierno no paga a tiempo

Con un muerto de por medio, hay que tener cuidado en lo que se piensa, en lo que se dice, en el terreno que se pisa, pues en el cementerio no debe hacerse ruido.

Sin embargo, conviene decir a los fines del debate, y de las consiguientes correcciones, que los atrasos o impagos del Estado no solo se dan en la construcción o cubicación de escuelas.

Duele reconocerlo, pero estas picardías son de las costumbres que hacen ley, y por demás, son tan frecuentes, tan del sistema y tan de la cultura, que cualquier cobro a tiempo se considera sospechoso.

No se entiende por qué si el gobierno cuenta con los recursos, pues las contrataciones y las compras se incluyen en el Presupuesto, nunca honra sus deudas en plazos normales, adecuados, propios de un negocio limpio.

Basta con hacer memoria, con recordar situaciones presentes y pasadas, para advertir que solo pueden tratar con el gobierno los muy solventes o los conscientes de sus mañas.

Preguntar si no a los productores de habichuela, arroz, ajo, etc., que consienten en dar créditos al gobierno sin saber cuándo verán a Linda.