Enamorando a los “coloraos”...

Los morados deben preguntarse si Quique lo vale...

Los peledeístas van a tener que hacer más esquina o yuca por el frente de la casa de los reformistas, si de verdad les interesa mantener el romance.

Se sabe que ya no es la muchachita más bonita del barrio, que tampoco es señorita, pues de jíbara se pasa, y el que antes no fue amante, ahora, pretendiente. El problema es que por alguna razón se le metió un aire de buena hembra, y no cede ni concede. Boda, si es con velo, y con cura de pueblo, puesto que ya no se usa casarse por las palmas.

Tal vez convenga a los peledeístas averiguar las propiedades del Viagra femenino, y hacer lo que nunca se había hecho: despertar el deseo de las frígidas. Lo de padrote no funciona, lo de arriba por igual. El derecho de género todo lo subvierte, y hay que replantearse algunas cosas.

Por ejemplo, de acuerdo a nuevas versiones del Kamasutra, el embarazo depende de la posición. De ahí que no sea suficiente “cuarto en mano, posadera en tierra”.

Los reformistas están tan quitados de bulla, que Quique, quien se veía de lo más sano, le dio con operarse las cervicales, y eso no solo es tiempo, también distancia. ¿Vale Quique una misa?