Finalmente, ¿cuál ley de partidos?

Si el PLD-PRD logran mayoría, no habrá excusa...

Nadie recuerda que cuando todavía no era aliado Miguel Vargas fue al Palacio Nacional a llevar y entregar personalmente a Danilo Medina los puntos de vista del PRD sobre la ley de partidos.

Nadie recordaba hasta ahora, en la reunión de la Internacional Socialista, que en el acuerdo político y electoral entre el PRD y el PLD se incluye la ley de partidos.

Culpa de los peledeístas y perredeístas que no cacarearon suficientemente el huevo y dejaron que las gallinas y los gallos que estaban fuera del gallinero hicieran su propio alboroto.

El quiquiriquí fue para denunciar el negocio que suponían en el listado de obras a construir en el nuevo mandato, incluyendo un tren que la perversidad de sus enemigos políticos le concesiona.

No más Diandino diría un chusco.

Sin embargo, está la ley de partidos, y por consiguiente la electoral, y si los senadores y diputados del PLD y del PRD hacen mayoría en ambas cámaras, esas legislaciones serán una realidad.

París, por fin, valió una misa, y los oficiantes su consagración, aunque no se conozca el contenido de homilía y se piense que juntos podrían ser dinamita.