Hay que salir a buscar los votos

El que solo cuente con tecnología, pierde...

Ahora se sabe de Twitter lo que un poeta advirtió hace mucho del cielo: que no es verdad tanta belleza.

Las llamadas cuentas falsas menudean a su antojo y no llenan el cometido, aunque sí engañan al sujeto que quiere manipular situaciones.

La empresa tiene problemas, pues la cura que tiene a mano no es tan fuerte para acabar con la enfermedad, y ya se resiente en bolsa.

Parece algo que ocurre lejos y de las dificultades entre Estados Unidos y Rusia, pero no. Allá pica y aquí repica.

Ahora no es el gran fenómeno, pero se van viendo resultados y se celebran como si fueran verdaderos. Partidos y candidatos tienen plataformas pensando que por Twitter pueden animar conciencias y ganar voluntades. Que chequeen bien, pues la pava sigue poniendo, pero no tantos huevos como se creía, y con tantas evidencias de por medio, podría cambiar de nido.

No es que se desmonte la maquinaria, pero conviene que se sepa desde ahora que no tendrá el efecto esperado, y que el que no salga a la calle a buscar votos, podría quedarse oliendo donde guisan.