La venganza contra De Blasio
Los criollos en Nueva York se la tenían guardada...
Los dominicanos de la isla gozaron a distancia el abucheo que los dominicanos de Nueva York le dieron a De Blasio, sabiendo como sabían que no era al pianista argentino, sino al alcalde de la urbe.
No hay dudas de que lo estaban acechando, y hasta es posible que la acción fuera concertada previa y oficiosamente, y no obra de la espontaneidad.
Los dominicanos de allá tienen que haber aprendido de los propios norteamericanos que nada debe dejarse a la improvisación, que todo debe ser calculado, y que lo que no se puede un día, de seguro que al siguiente.
El mayor De Blasio le debía más de una a la comunidad dominicana, y era justo cobrársela en el momento oportuno, cuando hizo de la simulación una vaina y quiso ser un político de olvido.
Pero los dominicanos no.
Rencorosos hasta donde duele, le hicieron ver que no era bienvenido y, si quería bañarse de pueblo, tendría que esperar la parada de los haitianos.
Si un día fue una especie de Donald Trump para los dominicanos, y sin que viniera al caso demandó boicot a su turismo, no podía esperar aplausos ni complacencia. Que sepa que el vudú no paga.
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