La vieja política del canguro...

Los partidos chiquitos siempre lo son...

Las encuestas de los resabios y los tormentos salen con frecuencia y a deshora como los muchachos de ahora, van a todas las discotecas y entre bebidas y danzas hasta la madrugada. Casi designio divino: “Báilala hasta las dos, que a las dos me la llevo yo”.

Sin embargo, y es lo interesante, entre los que suben y los que bajan, están los que no se mueven. Los llamados partidos chiquitos.

No crecen nunca.

No se les puede seguir considerando emergentes ¿cómo mandarlos al home si no batean ni en la práctica? Tampoco alternativos, pues nunca hacen la diferencia.

La sociología política no tiene explicación. Si hay crisis económica, insurgencia social y conflictos en los principales partidos del sistema, la oportunidad, además de circunstancia, una necesidad.

Pero no hay manera.

Ni siquiera los chiquitos del Gobierno que cuentan con el situado. Como si les tuvieran miedo a la cantidad, y de la calidad no se diga.

El chusco que a todo le busca vuelta, dio con la clave: quieren quedarse chiquitos pues siempre aparece uno grande que los carga.

La vieja política del canguro.