Las auditorías devienen en hechos

Radio Bemba no se compara con las redes

Si la Cámara de Cuentas hiciera con sus auditorías lo que ordena la ley, no se generaría a su alrededor el sensacionalismo de prensa conocido.

La entidad de por sí no debiera ser noticia, ni el procedimiento a que somete a determinada gestión administrativa, sino los hallazgos pecaminosos. Sin embargo, el solo hecho de proceder significa escándalo, y no algo rutinario, requisito de transparencia.

No hacerla oculta un propósito, hacerla también, y en ambos casos caben penas, incluso de por sí condenas. La probable del tribunal, la segura de la calle. Solo falta ver el comportamiento de los medios, desde los tiempos de Rabio Bemba, con mejor sustento ahora en las redes.

Los operativos hacen el trabajo, y aportan pruebas y circunstancias, pero la contundencia viene con la auditoría. No hay alma que se salve, y mucho menos si estaba mareada, o andaba en pena.

Un fenómeno de este tiempo. Las auditorías se convierten en hechos y consecuencias por el registro de sus números. ¿Cuántos expedientes acordados tuvieron que pedir cacao y recurrir al procedimiento como recurso alterno, o definitivo, ante la insolvencia en el tribunal?

En estos días abundan.

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