Las mujeres en “capicúa”
Esperaron la oportunidad de echar una mano
Sería muy machista decir que el poder es un oficio de hombres, y que las mujeres que quieran ejercerlo deben hacer o aprender cosas de hombres.
Sin embargo, llama la atención que mujeres en faena de candidata, tanto en barrio como en urbe, juegan al dómino con una destreza asombrosa. Como si llevaran años entrenándose y esperando la oportunidad de echar una mano. Incluso, en uno que otro caso la mesa y las fichas semejan una extensión de sí mismas.
Vanderhorst logró fama, aunque no votos, con uno de los spots más ingeniosos de campaña: “ Domine, mi frente, domine ”. Pero entonces fue cosa de hombres.
Ahora también de mujeres.
Hillary no busca sus votos como Danilo debajo de las piedras, pero hizo de su dicha una suerte compartiendo una mesa de dómino con dominicanos residentes en Washington Height.
No se sabe si la “ cervecearon” con una Presidente, pero sí la acercaron a la presidencia apoyándola en las primarias demócratas de Nueva York.
Aquí, y no copiando, hace otro tanto Margarita, y no pregunten qué Margarita, que ella es única. Si no, pregúntenle a Leonel, que le declama cuando puede: “Margarita, qué bella está la mar”.
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