Lo mismo le sucedió a Hipólito

La gobernabilidad es cosa de todos los días

La cortesía no es políticamente correcta en estos tiempos y los curas no se aguantan tener al presidente frente a sí y no decirle dos o tres verdades de las que duelen.

No hay que esperar Semana Santa y el Sermón de las Siete Palabras, un mensaje que por razón de la época mediáticamente llega retrasado.

Se pronuncia viernes y se conoce lunes.

La gobernabilidad, en cambio, no se detiene: cosa de todos los días.

La ocurrencia en Haina luce extraña, pero no lo es. El padre Montesino soltó su bomba del Sermón de Adviento un día domingo en que el templo estaba lleno y en presencia de las autoridades de la época.

Nadie pudo alegar ignorancia porque no circulara periódico al día siguiente y, por si acaso, remachó el otro domingo. La gente olvida, pero lo sucedido ahora a Luis, también a Hipólito cuando siendo jefe de Estado oyó misa en su pueblo Gurabo o en el cercano Tamboril.

Solo que en la ocasión Pastora le quitó los lentes al párroco para determinar que no estaba tomado, pues algunos oficiantes bautizan el vino, y no con agua.

El trance no fue bueno, y se teme que contagie, pues cuando no fresco, fresco y medio.

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