Los chiquitos no crecieron...

A pesar de sonar, algunos se hicieron más pequeños...

Entre las muchas preguntas que habrá que responder cuando haya tiempo y lugar está la de por qué los partidos chiquitos se volvieron más chiquitos en la ocasión.

El PRM los acogió como grandes, y en cada escenario los aceptó de igual a igual, con una nobleza propia de mejor causa.

En los debates presidenciales, por ejemplo, Soraya, Minou, Pelegrín, Hatuey, Elías y Guillermo, del mismo modo que Luis, sin establecer niveles, ni rangos ni categorías.

Las encuestas, tan frecuentes y reveladoras, fueron más que suficientes para distinguir, discriminar y poner distancia. Incluso para despreciar.

¡Cucaracha, busca tu seto!

Sin embargo, ni desplante ni desaire, y sí un compartir ameno e inocente, como párvulos en recreo. A Luis se le olvidó la arrogancia, y como el niño rico con amigos pobres, les dio entrada a un club exclusivo.

Contrario a Danilo, que no quiso su junta y los miró por encima del hombro, como el dueño de colmado que vende al contado, y no quiere trato con el pulpero insolvente.

No obstante, y a pesar de esa circunstancia favorable, los chiquitos se hicieron más chiquitos.