Los premios en las alianzas

No hay confianza de gozar en los que dejen afuera...

Desde un principio se trató de un acuerdo para ganar y no para perder, tanto en lo que tenía que ver con los leonelistas como con los perredeístas.

Incluso se previó la posibilidad que realizar encuestas en algunas demarcaciones y decidir a partir de los porcentajes. Hay aspirantes que se resisten, pero las negociaciones no fracasarán por uno o dos que no se acojan a su suerte.

Cada bando sabrá como se lame las heridas, y mientras no las laven con agua y limón, o echen sal, con poco dolor saldrán a camino.

El problema podría estar en los premios de consolación. En lo que se dará a los que queden fuera de la boleta, y eso va para leonelistas y perredeístas.

Este punto es complejo, y tiene mucho de promesas en el aire, pues por pudor no se incluye en los protocolos, y en la política de estos días hay tanto engaño, que lo que no se escribe, se olvida.

Los perredeístas son el mejor ejemplo.

Les dieron el aperitivo de dos cargos, y no hay forma de que el gobierno ponga la mesa y ofrezca el banquete que muchos esperan.

“Hambre que espera hartura, no es hambre”, decían en otros tiempos.