Ningún país perderá el sueño por Haití

Sólo aquí se percibe la gravedad de los sucesos

La creencia es que lo sucedido en Haití impactará en todo el continente, y la verdad podría ser que no.

El vecino tiene problemas desde 1801, y en los demás países de América Latina empezaron las dificultades más avanzado el siglo XIX.

Cada cual vive desde entonces con sus inconvenientes y los va resolviendo como puede, y hasta ahora nunca pudo.

Haití, por demás, sufre un agravamiento en los últimos años, los de Moïse, y la América morena ni se entera de la América negra.

Cuando se demanda solidaridad e involucramiento de la comunidad internacional, se piensa en Europa, en las metrópolis que se aprovecharon de sus riquezas.

En particular de su azúcar.

Así que ninguna de las repúblicas perderá su sueño, y jugará a lo que haya jugar en el seno de la OEA, inútil desde los tiempos que era ministerio de colonias.

República Dominicana sería otro cantar. Despierta desde la madrugada del miércoles, ve los acontecimientos como si estuvieran ocurriendo en su territorio.

Además de que se altera y retrasa la agenda binacional. ¿Cómo hablar en lo inmediato del protocolo firmado por Abinader y Moïse, o discutir sobre el desvío del Masacre?

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