¿Por qué hablar tres veces?
En Leonel el pique era viejo y continuo
Leonel renunció, y es todo un espectáculo, un toque de queda sin que existiera situación de emergencia, pero sin pelota no hubo nada mejor que oírlo.
Bosch, donde quiera que esté o si está llegando, debió envidiar esa suerte mediática, pues las veces que se fue no creó expectación y su crónica fue la sorpresa.
En las ocasiones fueron exabruptos, lo que se llama pique. Aunque cada una con característica particular. En la segunda, ya en el PLD, dio marcha atrás, y las aguas volvieron a su nivel.
En la primera, entonces en el PRD, fue todo lo contrario: hasta se sacudió el polvo de los zapatos como señal clara de que no regresaría.
En lo de Leonel el pique era viejo y la rabia continuada, pero con mayor control emocional. Incluso pospuso el momento del salto.
Una leyenda urbana cuenta que el discurso de las 10 pm del otro domingo se dejó sin efecto porque hubo que cambiar los términos.
Iba a anunciar su renuncia y razones “técnicas” lo obligaron a aguantar la decisión. ¿Qué sentido tiene, si no, hablar tres veces cuando bastaba con una?
Le estaban pidiendo la casa, casi lo desalojaban, sin tener otra segura. Al PTD como La Fuerza del Pueblo.