Una contención que funciona a medias
Todos buscan la forma de burlarla...
Si la gente se sigue contagiando y muriendo y los medicamentos en fase de experimentación, cantar victoria no será cosa de días. En los países grandes y desarrollados se habla de una segunda o tercera olas y en cuáles estaciones, y no puede pensarse que los pequeños y pobres pueden mejorar las expectativas.
No hay que ser optimista ni pesimista, sino realista. El coronavirus es lo más parecido a un castigo divino y la religión y la ciencia no se enfrentan ni colaboran, pero tampoco remedian.
Las iglesias cerradas o Cristo en helicóptero son imágenes que valen más que mil versículos, y se tiene el caso de la pastora sometida manu militari.
La contención a medias se debe a que las autoridades no ceden espacios ni conceden libertades y mantienen a la población recluida con ayuda o represión.
Aunque hay un fenómeno que se da a la par. La normalidad que se gestiona sola y cuyo éxito no puede disimularse. El negocio de comida encontró una manera, y ya no solo el delivery.
Ahora también el take out, en que cada cual acerca a su mesa el sazón de su gusto y la familia junta, guardada y feliz.
Así será el poco a poco de todo.