Una crónica anunciada

Hubieres parece no conocer el pasado de Roberto

La Junta vuelve a estar en la misma situación, o tal vez peor, que cuando conoció la aprobación de los nuevos partidos. No aceptó al Movimiento Rebelde, y no sólo porque no llenó los requisitos.

Primó un ánimo que no era de ley, pero que tampoco la contrariaba: el qué dirán.

Hubieres y su Patrulla 15 hicieron de la calle una trinchera. Y en vez de argumentos que validaran su solicitud, se decidieron por la turbamulta.

Pensaron que si el desorden en la vía pública daba resultado con AMET o con la OTTT ¿por qué no con Roberto y su combo? No sabían que éste que ahora es magistrado, en sus años mozos fue cabeza caliente en el Juan Pablo.

Dicen que filo con filo no corta, y Roberto tiene a su favor la autoridad que ostenta, en tanto Hubieres siempre será un problema de orden público.

Amenaza incluida.

Ahora viene la revisión, y como en la anterior podría no estar presente, sin que su ausencia cambie el sesgo natural. La decisión no puede variar en lo fundamental, y más que resolución, ratificación.

En caso contrario, sería un fallo de miedo, y con miedo y rebeldía no se edifica una democracia.