Una embajada muy metiche...

El punto es si Roberto y la Junta la complacerán...

¿Por qué a la Embajada le gusta fastidiar a la Junta, y a su vez la Junta se complace en resistirse a sus designios? Provocaciones de lado y lado, sin dudas.

La Embajada sabe qué anda bien y qué anda mal en la Junta, y ese estado de situación le llega por muchas vías, incluyendo instancias de decisión.

Existen elementos, no pruebas, de que los informes con que cuenta la Embajada podrían servir para una novela al estilo de Graham Greene.

No sería Nuestro Hombre en la Habana, pero sí Nuestro Hombre en la Junta.

De otro modo no se explican los escarceos de esta semana, y que preocupan a los enterados, que piensan que esas malas relaciones más temprano que tarde traerán consecuencias.

No para la Embajada, ni para la Junta, y mucho menos para Wally o Roberto, pero sí para el actual proceso de elecciones. La Embajada no se conforma con el estatus de invitada al igual que el resto del cuerpo diplomático.

Quiere ser observadora con todas las de la ley, lo que evidentemente sería inaceptable en las relaciones entre estados. Sería otro Plan Wilson. ¿La complacerá la Junta? Si es por Roberto...