Una ley frenada por las tendencias

Ni en los partidos ni en la comisión bicameral hay consenso

El procedimiento pudo haber sido sencillo y rápido si los partidos hubieran querido y preparado para un nuevo régimen de partidos y electoral. Todo el que siente gordo y sin remedio sabe que con cirugía resuelve. Rebajar de peso con bisturí es tan simple como sacarse una muela.

Sin embargo, esa nunca fue la idea, y explica porqué después de tantos años no se aprueba un estatuto que rija la política en todos sus órdenes.

Con echar las culpas al contrario, se excusaron, pero nunca salieron a camino. Ahora no se sabe qué hacer, y se teme que no se haga nada.

Si antes de juntarse con otros en la calle, cada cual hubiera arreglado su casa, todo fuera luz y nada oscuridad. El consenso de adentro debió llevar al consenso de afuera. Ahora se tiene que ni la comisión bicameral tiene consenso, y esa situación es un mal presagio, pues se corre el riesgo de informes disidentes.

Si el senador Zorrilla piensa diferente al diputado Pacheco, ambos del PRM, y el senador Vargas considera distinto al diputado Camacho, los dos del PLD, esas cuatro firmas no estarán en un mismo papel.

La dificultad mayor no será de partidos, pero sí de tendencias.