Vigencia de los viejos en la política
Se auto designan para dirigir los cambios...
Las mujeres quieren cuotas sobre cuotas y los jóvenes que los dejen pasar sin tocar la puerta ni pedir permiso. Todos en política, cosechando sin sembrar y esperando que desde el cielo les caiga lo suficiente. Aunque lo admirable es que ahora y al mismo tiempo se reconoce valor intrínseco al viejo, al anciano, y se le considera más apropiado para llevar adelante los cambios.
¿Quién lo iba a decir? A la hora del retiro se le busca empleo nuevo, y no cualquier empleo, sino el de Mesías, el de redentor del pueblo.
Podría ser un sofisma, pero será el debate por lo menos de la semana.
Balaguer consintió determinadas políticas porque a su edad provecta no le quedaba otra expectativa. Adenauer levantó a Alemania de las cenizas por igual razón. Y los ejemplos abundan.
Cuando Hipólito proclama la importancia de la juventud y la declara dueña del presente y del futuro, se afirma que el mejor activo de un político son los años. Mientras más viejo, mejor, y las agrias con azúcar se pagan.
La AFP política que se aguante, que todavía no es tiempo de pensión. El mambo que vale ahora no es el de Omega, sino el añoso de Pérez Prado.