Harold Zances Mojica
Uno de los ministros consejeros de la misión ante la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, de la República Dominicana, se llama Harold Zances Mojica.
Uno de los ministros consejeros de la misión ante la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, de la República Dominicana, se llama Harold Zances Mojica.
Es hijo de padres dominicanos y nació en La Romana, con estudios en la Escuela Cristo Rey y la secundaria en el Liceo Matutino Arístides García Mella.
Se graduó magna cum laude en la carrera de relaciones internacionales de la Universidad del Caribe y tiene una maestría en Negocios y Relaciones Económicas Internacionales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Además, otra maestría en Administración Pública de Barna Management School.
Hace apenas un mes que asumió a la posición que actualmente ostenta, luego de que en enero, mediante el decreto 28-25, fuera designado junto a otros 46 diplomáticos dominicanos.
No obstante, su nombre ha estado en el centro de las críticas racistas de algunos personajes del ecosistema quisqueyano, por entender que como negro y con un apellido como Zances, se trata de un “infiltrado” haitiano.
Quizás olvidan estos genios que en el este del país, muchos hombres y mujeres de color, con apellidos no españoles, han nacido y crecido como dominicanos, porque somos de todos los colores posibles, inclusive el negro, aunque muchos consideren lo contrario.
¿O será que Alfred “Tito” Horford y su hijo Al, son arios con apellidos Rodríguez?
No piensan, si es que realmente se puede creer que estos individuos tienen la capacidad de pensar, en el excelente profesional que Zances Mojica ha demostrado ser y que lo ha llevado al lugar en que se encuentra.
Tampoco en las contribuciones que ha hecho en su carrera en la diplomacia dominicana, que ha ejercido como lo que es, un dominicano más.
Parece que ser negro y pobre en la República Dominicana es un pecado ante los ojos de algunos que se dedican a vender odio en un país que ha sido cualquier cosa menos eso, sin contribuir absolutamente en nada a la nación.