Desafortunadas

Las declaraciones del Director General de Aduanas, de que desacataría una decisión del Tribunal Constitucional si le fuera adversa, y las equívocas del ministro de la Presidencia sobre la reelección, son desafortunadas.

Del director de Aduanas se puede esperar cualquier cosa, pero que desde el Gobierno no se le llame la atención, y se le recuerde que la ley y la Constitución están por encima del puesto que ocupa, es lo grave de todo. Al fin y al cabo, su declaración puede ser el resultado de una mente estrecha, de alguien a quien el cargo le queda grande, pero que se le permita reiterar los errores de juicio sí es peligroso.

La declaración del ministro José Ramón Peralta tenemos que entenderla dentro de la argumentación del affaire de la reelección, pero se debe precisar que si bien el pueblo tiene la última voz en las decisiones nacionales, existen los mecanismos institucionales para encauzar esa voz, y esos mecanismos tienen que ser respetados.

Se requiere más coherencia en el Gobierno en los temas de institucionalidad.