Discriminación

La Constitución, en su artículo 39, "condena todo privilegio y situación que tienda a quebrantar la igualdad de ... los dominicanos, entre quienes no deben existir otras diferencias que las que resulten de sus talentos o de sus virtudes".

Pero resulta que los señores legisladores se apropian de dineros de los contribuyentes para ejercer su filantropía política en cuanta ocasión les parece propicia.

Con motivo del Día de las Madres, los diputados recibirán más de 176 millones de pesos para repartir (y ojalá lo repartan todo) entre sus partidarios. Eso constituye una violación del artículo 39, no sólo en términos de discriminación (cuáles son los talentos o virtudes especiales que tienen nuestros legisladores), frente a los demás, sino una ventaja en términos electorales que no tienen sus competidores por cargos públicos.

Es una práctica horrenda que debe ser descontinuada. Si un legislador quiere ser generoso, que lo haga con su dinero o que lo pida por ahí. Además, la filantropía estatal tiene sus procedimientos de control, que los legisladores no cumplen.