Dominicano siempre

MADRID. El dominicano siempre es el mismo en cualquier parte del mundo. Esa idiosincrasia no la cambia nada. El de España, acentuado por el idioma, es como si estuviera allá. Pueden ser muchas las limitaciones y vicisitudes, pero no pierde su esencia amigable y alegre, quizá por aquello de que la ausencia aviva el amor. Aunque lejos, está presente, porque en su alma está sembrada su tierra, con su himno y bandera, con su comida, y por esa proverbial costumbre, casi manía, de dar hasta lo que no tiene.