Ed. - Agua

Hay problema con el agua, sencillamente porque en las fuentes del acueducto de Santo Domingo no está lloviendo, pero la seguimos desperdiciando como si fuera un recurso inagotable y gratuito.

Una vieja campaña publicitaria en México decía, "Dios nos da el agua... pero no la entuba", dejando claramente establecido que la comodidad de que llegue a las casas a través de tuberías es un bien que hay que pagar. Y en nuestro país, pocos la pagan y todos la desperdiciamos.


Ha sido punto menos que imposible evitar el desperdicio. Las llaves abiertas, las tuberías rotas, que a veces duran semanas sin que los organismos encargados del agua las reparen, la falta de costumbres en los dominicanos de usar el agua como lo que es, un líquido precioso, han determinado que ninguno de nuestros acueductos dure la vida útil para la que fue programado. Si a eso le sumamos que menos del 20 por ciento de la población la paga, estamos a punto de llegar a una situación en que será insostenible el sistema. Entonces la única agua será la de los ojos.