Las presas

La sequía actual nos está recordando la fragilidad de nuestras presas

La sequía ha conseguido que todas las miradas se vuelvan hacia las presas, esas obras imprescindibles que rara vez son noticia una vez inauguradas 

La realidad, denuncian los especialistas, es que las presas dominicanas sufren un grave problema que merma su capacidad de almacenamiento de agua, reduciéndolo hasta en un 25 % en algunos casos.

La deforestación provoca que las lluvias que caen en las montañas que rodean los embalses arrastren la tierra hacia la presa sin la sujeción que la capa forestal ejercería de manera natural.

La temporada de lluvias no ha comenzado y si se retrasa pondría al país en verdaderos aprietos. La escasez ya se deja sentir, con racionamientos incluidos y no es raro ver camiones de agua donde no eran habituales.

Las presas dominicanas, debido a la sedimentación que acumulan, también son menos útiles a la hora de mitigar las crecidas de los ríos y el embate de las fuertes tormentas y huracanes.

La sequía actual nos está recordando la fragilidad de nuestras presas y la urgencia en un programa de limpieza de embalses y reforestación de cuencas. 

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