Ayudar mejor
Los subsidios generalizados benefician más a quien menos lo necesita
Los subsidios generalizados suelen ser políticamente atractivos. Benefician a todos y generan menos resistencia. Sin embargo, también son una de las formas menos eficientes de gastar el dinero público. Quien más consume electricidad, combustible o determinados bienes termina recibiendo un subsidio mayor que quien apenas puede acceder a ellos. La igualdad aparente esconde una profunda desigualdad.
Por eso merece atención la propuesta del ministro Magín Díaz de revisar el padrón de beneficiarios de las ayudas sociales para corregir los errores de inclusión y exclusión y avanzar hacia una refocalización de las transferencias monetarias. No se trata simplemente de reducir el gasto, sino de gastar mejor.
Familias que mejoraron su situación económica permanecen como beneficiarias, mientras otras que cayeron en la pobreza quedan fuera del sistema. Actualizar esa realidad es una obligación permanente del Estado.
Naturalmente, una revisión exige absoluta transparencia. Los criterios de selección deben ser públicos, objetivos y verificables para evitar que las ayudas sociales se conviertan en instrumentos de clientelismo político.
La verdadera justicia social no consiste en repartir recursos de manera indiscriminada, sino en dirigirlos hacia quienes realmente los necesitan. En un país con limitaciones fiscales, cada peso mal asignado es un peso que deja de llegar a un hogar vulnerable. Ayudar mejor vale más que ayudar a todos por igual.