Aburrimiento
Si no fuera por los abusos y arbitrariedades que se cometen cada día, este país se estaría muriendo del aburrimiento. Los políticos duermen el injusto sueño de los justos y sus protestas son palabrería que se lleva el viento.
Nada pone a pensar a los dominicanos, con excepción de dónde conseguir el dinero para la cerveza o el próximo show. Parecería que todos los problemas del país están resueltos, que vivimos en un paraíso tropical.
El hambre no es noticia, la pobreza tampoco. El desorden del tránsito y la suciedad de nuestras ciudades, así como el ruido y la ausencia de respeto a la ley parecen ser cosas tan aceptadas por cotidianas, que a nadie le importan.
La propaganda del Gobierno ha adormecido a gran parte de la población, incluyendo a los políticos de todos los partidos con contratas o “barrilitos”, y a nadie parece importarle lo que pasa en el mundo. Vivimos en una verdadera isla, es decir, aislados de todos.
Esta siesta a que nos obliga el aburrimiento, ojalá no sea tronchada con un amargo despertar.
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